Sra de Fourvière en la Torre

 

 
LA MORENITA DE FOURVIÈRE HACE PRESENCIA EN LA TORRE – MEDELLÍN
 
 
Entre el 25 y el 31 de agosto, la comunidad Marista ubicada en el sector La Torre del barrio Santo Domingo Savio II, de Medellín, recibió con gran alegría la visita de la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fourvière.
 
La comisión conformada por María Eugenia Macías, Catalina Mesa y los Hnos. Juan Pablo Gaviria y Diego Zawadzky, se desplazó hasta la ciudad de Villavicencio para traer a Medellín la preciosa imagen de la “Morenita”. Así, el día 25 de agosto fue la recepción con una corta procesión desde la casa de los Hermanos hasta el Centro Comunitario Santa María de la Torre, centro de operaciones de la Fundación Huellas. Niños y adultos del barrio, junto al grupo de voluntarias de la Fundación y los Hnos., acompañamos el caminar y participamos de una sencilla celebración que concluyó compartiendo el refrigerio. En la noche, los vecinos del sector nos reunimos allí mismo para orar el rosario.
 
Al día siguiente en la mañana, se tuvo un momento de oración con los niños del proyecto “Yo también cuento” animado por las voluntarias catalanas Chari Casillas y Amanda Fontana. Luego, el grupo del adulto mayor rindió su homenaje. En la tarde, la imagen fue llevada hasta la Biblioteca Popular Manantiales, en el sector del mismo nombre de la vereda Granizal, municipio de Bello. Allí la esperaban un grupo de niños con quienes compartimos la historia de la promesa de Fourvière, un significativo momento de oración y un rico refrigerio. En la noche, rezamos el rosario en la casa del voluntario Jeison Mosquera, habitante del mismo sector, acompañados por un grupo de vecinos.
 
El sábado 27 se tuvo el gran encuentro de María de Fourvière, personificada admirablemente por la animadora Yuleny Ruiz, con todos los niños, niñas y adolescentes participantes de los movimientos de la pastoral Marista: Tiemar, Semar y Amigos en Marcha. La jornada, esmeradamente preparada por las animadoras, comenzó con una presentación de algunas advocaciones marianas más conocidas en la región y luego hizo su aparición nuestra Morenita para contar el gran significado que tiene el santuario de Fourvière para los habitantes de Lyon. Luego se tuvo una entrevista en la que se preguntó a Champagnat sobre la promesa de los primeros Maristas ante la imagen de la Morenita y cómo esa promesa influyó en la fundación de los Hermanitos de María. A continuación fuimos invitados a hacer nuestras propias promesas a la Virgen y concluimos con un momento de oración seguido por el refrigerio compartido. En la noche, se tuvo la oración mariana junto con los jóvenes de Remar en casa de su timonel, Natalia Díaz.
 
El domingo 28, tuvimos la celebración de la Eucaristía en el Centro Comunitario, precedida por el rezo del rosario. Muchos vecinos participaron y al finalizar, algunos acompañaron la imagen hasta el templo parroquial. En todas las celebraciones eucarísticas del día, el padre Mauricio Montoya invitó a los Hnos. a hablar sobre esta advocación y sobre la vida Marista. En la noche, la imagen fue trasladada a casa de don Gabriel, para tener allí el rosario comunitario.
 
Los días lunes 29 y martes 30, se tuvo momentos de homenaje a María con los niños que participan en los procesos del Centro Comunitario, y en las noches nos juntamos en las casas de María Eugenia Macías y Fernandina Cataño, voluntarias de Huellas, para rezar el rosario. Cabe destacar el empeño que ellas y sus familias tuvieron para adornar el altar donde recibieron la imagen de la Morenita, y para convocar a sus vecinas a participar en la oración comunitaria.
 
Finalmente, el miércoles 31 tuvimos la Eucaristía de despedida, en la que contamos con la presencia de la comunidad del Noviciado Marista en pleno, que engalanaron la celebración con la animación de los cantos. Luego, el equipo de Huellas, los Hnos. y Novicios, compartimos juntos “en torno a la misma mesa” el delicioso almuerzo.
 
La comunidad del Noviciado llevó consigo la imagen de la Morenita de Fourvière para rendirle los últimos homenajes en esta tierra colombiana antes de su partida hacia Venezuela.
 
Destacamos de esta visita la oportunidad que se nos ha brindado para encontrarnos como comunidad, en diferentes lugares y momentos, alrededor de nuestra Buena Madre, para sentirnos herederos responsables de una tradición que lleva ya 200 años encarnándose en diferentes pueblos y culturas. Esta experiencia nos ha permitido sentirnos hijas e hijos muy amados, dispuestos a “ponerse al servicio de nuestros hermanos y hermanas, especialmente de quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad”. Además, ya que en nuestro sector habitan muchas personas afrodescendientes, el color azabache de la Virgen de Fourvière, los invita a sentirse identificados con Ella, y nos invita a todos reivindicar la valía y dignidad de su ser y de su cultura.
 
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