FRATERNIDAD DE LAICOS PADRES DE FAMILIA DEL COLEGIO CHAMPAGNAT DE BOGOTÁ

FRATERNIDAD DE LAICOS PADRES DE FAMILIA DEL COLEGIO CHAMPAGNAT DE BOGOTÁ

 

 

20 AÑOS DE CAMINO COMPARTIDO

 

La Fraternidad de Laicos Padres de Familia del Colegio Champagnat de Bogotá nacía hace 20 años por invitación del H. Nelson Cardona y del entonces equipo Nacional de laicos de Colombia, que invitaba a todos los laicos que nos sentíamos identificados con la Espiritualidad Marista y la persona de Marcelino Champagnat a poner nuestra vida al servicio de los demás.

 

Inicialmente, como sucede en la mayoría de las fraternidades, iniciamos el proceso de conocernos, de acercarnos de una manera diferente al Ser y al Hacer de los Hermanos del Colegio Champagnat de Bogotá y poco a poco esta obra Marista pasó de ser el colegio donde estudiaban nuestros hijos a ser nuestra segunda casa. Y desde luego fue el momento para ser reconocidos como Fraternidad Marista.

 

 

 

La organización del proyecto comunitario nos permitió organizar y desarrollar nuestro crecimiento en las dimensiones de espiritualidad, de fraternidad, de formación y de apostolado. Y para este apostolado que mejor lugar que el Centro Pastoral San Marcelino Champagnat, nuestra querida “Cabaña” ubicada en la localidad de Usme en donde semanalmente tenemos el don y la riqueza de poder acompañar a los niños y las familias del sector facilitando cambios en la vida de estos pequeños y jóvenes.

 

Han sido muchas las experiencias que hemos podido vivir y que han alimentado nuestra fe y nos han acercado cada vez más a vivir en presencia del Señor como lo quiso nuestro Padre Champagnat.

Nos mueve una gratitud inmensa a los Hermanos Maristas, a la comisión Provincial de laicos y los directivos del Colegio Champagnat de Bogotá por el apoyo y cariño que han manifestado durante todo este tiempo para con esta expresión del carisma Marista como lo es la fraternidad de laicos Padres de familia.

 

 

Nuestra fraternidad está conformada en la actualidad por once (11) madres de familia, que no solo nos distinguimos por ser fraternas, sino, por habernos convertido en Hermanas y junto a nuestras familias conformamos una gran familia que busca dar testimonio de Iglesia en estos tiempos de cambio que vivimos.

 

Pedimos al Buen Padre, a María Nuestra Buena Madre y a Champagnat que sigan acompañando nuestro caminar y que nuestra motivación siga siendo hacer vigente el sueño de Champagnat “No puedo ver a un niño sin decirle cuanto lo ama Dios”.

 

Por : Amparo López Raigosa

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